Ir al contenido principal

La conciencia sin ciencia, no hace nada

 


La conciencia sin ciencia, no hace nada  

No es un secreto que el cambio climático está haciendo estragos en nuestra comunidad. Luego de soportar el calor extremo del verano, una pequeña lluvia hace que los ríos retomen su cauce y se desborden, arrasando con animales, aldeas y todo lo que se atraviese a su paso. Los mares empezaron a salir del perímetro de lo que fue la playa durante muchos años; los lagos se van muriendo y aquel paisaje azul que veíamos en los cuadros, fotografías y películas de los años sesenta ha quedado solo para los recuerdos, porque ahora son verdes y pestilentes por tantas toneladas de heces fecales y basura que tiran los municipios que los rodean. Solo la Ciudad de Guatemala es capaz de generar tres mil toneladas de basura al día y, a pesar de ello, no existe algún plan serio para parar o minimizar este problema. Por las Verapaces, El Petén y otros municipios, la fauna migra forzosamente cuando se depreda el ecosistema por la tala inmoderada de árboles para vender madera preciosa de árboles centenarios y, en las ciudades, para la construcción de bodegas y proyectos habitacionales (que, por cierto, ahora solo se venden o alquilan en dólares).  

¿Hasta cuándo podrá soportar nuestro planeta y qué es lo que estamos haciendo para heredar un planeta habitable a nuestros hijos y nietos? En enero entró en vigencia una absurda ley que obligaba a separar los desechos sólidos desde casa; en otras palabras, trasladando toda la responsabilidad de la contaminación a los consumidores que, en efecto, lo único que hacen es consumir lo que las grandes empresas producen. Es decir que, si los productores utilizaran materiales amigables con el ambiente o biodegradables, los consumidores no tendrían más que consumir productos que reducen la contaminación. Por lo que es necesario regular primero a los empresarios productores antes de regular a los consumidores. Sin embargo, en este país, los que aprueban las leyes son empleados de los productores, por lo que es más fácil obligar al consumidor a asumir toda la responsabilidad.  

Eso no es todo, porque el gobierno central traslada a las municipalidades fondos para ejecutar proyectos en las comunidades y, a través de los Comités Comunitarios de Desarrollo (COCODES), prefieren elegir proyectos como una cancha de fútbol sintética a la orilla del lago de Atitlán en vez de una planta de tratamiento de aguas residuales para no seguir contaminando dicho lago, del cual dependen del turismo interno y externo todos los municipios que lo rodean. En otro municipio, prefieren talar árboles para “mejorar el ornato” o hacer “pozos de agua” en lugar de trasladar dichas plantas a un lugar estratégico.  

Lo irónico de todo esto es que seguimos dependiendo de las transnacionales que nos venden la energía eléctrica a precios excesivos a pesar de que estamos en una etapa donde las fuerzas de la naturaleza nos proveen de energía limpia. Tenemos: la energía eólica que se produce con bobinas y una hélice, y la energía fotovoltaica con paneles solares. Incluyendo la que recientemente estaba leyendo en un artículo donde dice que es posible sacar energía a partir de las plantas a través del proceso de fotosíntesis, donde capturan la energía solar para convertirla en energía química la cual transforma el agua y el dióxido de carbono en glucosa. Sin dejar a un lado la energía producida a través de la hidrólisis. Lo peor de todo es que, a pesar de que están allí, no las utilizamos y no se crean políticas ambientales correctas para aprovecharlas y preferimos seguir dependiendo de las transnacionales.  

En fin, en estos dorados tiempos dicen que no hay almuerzo gratis y los llamados vehículos eléctricos que, según dicen, son "amigos" del ambiente porque no contaminan, resulta que sale más caro comprar la batería que [comprar] otro de estos cuando el ciclo de carga ya no abunda. La naturaleza nos sigue llamando la atención a gritos y no la escuchamos.

La naturaleza nos sigue llamando la atención a gritos y, lamentablemente, no la escuchamos. Es hora de que hagamos lo que nos toca desde nuestro lugar, porque granito a granito podremos lograr grandes resultados para conservar un planeta habitable para nuestros hijos y nietos. A la vez, exijamos a nuestras autoridades la creación de políticas públicas ambientales con sentido lógico, que sean verdaderamente efectivas y nos permitan recuperar nuestro ambiente.

imagen: crédito a quien corresponda

Comentarios

Leslie Elizabeth ha dicho que…
Que interesante reflexión. Más en este tiempo en el que una etiqueta y una buena campaña de "marketing" nos limpia la conciencia al llamar a algo "eco friendly"
Anónimo ha dicho que…
Muy interesante reflexion uno que ta oltre pasado el tiempo donde se vivio en tranquilidad,no del todo però se estaba bien.
El clima optimo de la politica no a cambiado para nada en las ultimas decadas .escucho decir a los jovenes decir que mundo les dejamos,son ell9s los primeros a no respetar el ambiente siento decirlo

Entradas populares de este blog

Pan y Circo: De gladiadores a corredores

  Pan y Circo: De gladiadores a corredores El viejo truco de los gobernantes   Es un truco tan viejo como Roma. Cuando el pueblo crecía y el erario se volvía botín para el despilfarro, los gobernantes temían al descontento popular. ¿La fórmula para calmar a la multitud? Pan y circo. El emperador Vespasiano mandó a construir el Coliseo, y su hijo Tito lo inauguró con cien días de juegos. Luchas de gladiadores, batallas navales y espectáculos sangrientos mantenían a la gente entretenida, mientras el pan gratuito llenaba los estómagos. Distracción masiva para ocultar problemas reales. Más de dos mil años después, la historia se repite en Guatemala. La ciudad crece en altura y en vehículos, pero no en desarrollo. El resultado: un tráfico insoportable que colapsa con la primera llovizna. Un trayecto de 40 minutos se convierte fácilmente en dos horas de frustración. ¿Y cuál es la respuesta oficial? Circo. Carreras de 10k, 15k y 20k que maquillan las calles por unas horas...

Del vaso familiar al colapso hospitalario

del vaso familiar al colapso hospitalario  Un impuesto para las bebidas carbonatadas y la industria del azucar...  Publicado en la Revista del Instituto Centroamericano de Administración Pública      En los años 80`s especialmente los domingos se reunía toda la familia a la hora de la comida y en las celebraciones o fiestas de cumpleaños, el momento más esperado era cuando se servía la soda. En casa, un litro de soda alcanzaba para toda la familia (4 – 5 integrantes). Con el tiempo, la industria modificó  el habito de los consumidores  invirtiendo en negocios externos para  incrementar las ventas de la soda (producto principal),  re diseñando los vasos. En muchos supermercados empieza la venta de vasos con mayor capacidad a los que se hacían anteriormente y las familias sustituyeron paulatinamente sus vajillas por estos nuevos productos y sin darse cuenta, el litro de soda alcanzaba para menos vasos, por lo que era indispensable comprar dos...

Gobernanza estratégica para la protección del mandato democrático

            Gobernanza estratégica para la protección                          del mandato democrático Resumen Ejecutivo En la administración pública contemporánea, el riesgo no desaparece: se gestiona. Cada decisión adoptada por una autoridad política tiene implicaciones jurídicas, presupuestarias y administrativas que pueden proyectarse años después de haber concluido el mandato. El verdadero liderazgo público no consiste únicamente en tomar decisiones audaces, sino en asegurar que dichas decisiones sean técnica y jurídicamente sostenibles. La gestión del riesgo administrativo se convierte así en un mecanismo de blindaje institucional que protege tanto al Estado como al titular político. 1. El riesgo administrativo como realidad estructural Toda entidad pública opera dentro de un entramado normativo complejo. Contrataciones, ejecución presupuestaria, reformas organizacionales o cambios regul...

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

📲 Compartir en WhatsApp