Este es un
concepto que los gobiernos deben aplicar actualmente. Las personas que tienen
un puesto directivo o gerencial dentro del gobierno deberían tener forzosamente
habilidades gerencias que tienen las personas en la iniciativa privada. El
gerente comúnmente tiene las capacidades de un líder para realizar las
gestiones dentro de una empresa de manera eficaz. Es decir que posea las
habilidades para desempeñar determinadas funciones, como supervisar un equipo
de trabajo, resolver problemas, mejorar la comunicación interna y externa y
sobre todo tener motivados a los empleados (RAE).
En la Revista
Investigación y Negocios en su volumen 14, se habla de las habilidades
gerenciales en la gestión publica y es un artículo que todo asesor y presidente
deberían leer para tomar en cuenta los perfiles de los miembros de su gabinete
y grupo asesor, en lugar de pensar a qué personas se van a nombrar para pagar
los favores políticos adquiridos en campaña. Ahora bien, si hablamos de optar a
un puesto de asesor, director, vice ministro o no digamos un ministro de
Estado, el postulante debe innegablemente poseer las capacidades, habilidades y
técnicas necesarias que requiere ocupar ese cargo directivo y no digamos los
conocimientos inherentes al puesto. Es
decir que, si en verdad se quiere hacer un cambio en la forma de gobernar, las
personas que ocupan los altos cargos de gobierno son las primeras que deben
cumplir los estándares competitivos para garantizar un servicio de calidad y
profesionalismo para dirigir al equipo del que están a cargo y no solo
aprovecharse de los puestos para obtener beneficios personales.
Henry
Mintzberg en su artículo “Managing Government, Governing Management” publicado
en Harvad Business Review, indica que el capitalismo no ha triunfado en
absoluto, lo ha hecho el equilibrio y en un país pueden coexistir sociedades equilibradas
con sectores privados fuertes, sectores públicos fuertes y sectores
intermedios. Esto va mas allá de hablar sobre el
capitalismo “libre empresa” y el socialismo “subversivo”. Por lo que es viable
pensar en la gestión de empresas estatales como si fueran empresas de capital
privado para hacerlas más dinámicas y productivas en beneficio de la población.
Sin embargo, los servicios que reciben las personas van estrechamente
relacionados con los clientes, ciudadanos y sujetos; los clientes reciben bienes
y servicios de las empresas a cambio de un valor monetario y los ciudadanos se
benefician indirectamente con la infraestructura pública y cuando reciben los
servicios directos que presta el Estado se convierten en clientes del gobierno;
estos dos últimos tienen derechos que pueden exigir. Y por último, los sujetos son
los que tienen obligaciones de pagar impuestos, prestar servicio social o
militar y respetar las leyes de orden público, por lo que en un edificio estatal
el gerente y personal deben tener la habilidad para no diferenciar a quien se
le está prestando el servicio, los clientes del gobierno, los ciudadanos y los
sujetos tienen el derecho y merecen servicios directos, infraestructura y
servicios públicos de calidad como los bienes o servicios que le ofrece la
iniciativa privada a sus clientes y eso se logra solo con gerentes públicos que
antepongan sus intereses personales y posean las habilidades de dirigir a las personas
que trabajan en las entidades públicas y así puedan ofrecer y brindar servicios
de salud y educación de primer mundo.

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